Un científico quiere enfriar el Polo Norte con cien torres refrigeradoras

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Stephen Salter

El ingeniero de la Universidad de Edimburgo, Stephen Salter, propuso construir cien torres refrigeradoras para amortiguar los efectos del calentamiento global en el Ártico.

En una sesión frente al Parlamento británico, Salter , junto a un equipo de científicos, calificó la amenaza de emergencia planetaria, pues el deshielo provocaría la emisión del peligroso gas metano.

Varios estudios científicos han intentado medir el impacto que tendría sobre la atmósfera la liberación de metano, un gas más contaminante y duradero que el dióxido de carbono, que actualmente está atrapado en el fondo del mar y cuyas burbujas se pueden observar sobre el hielo que se está derritiendo.

Dichas torres expulsarían agua marina a la atmósfera en forma de spray, con lo cual se podría bajar la temperatura en la región. Salter ya había apostado por refrescar la atmósfera mediante un sistema parecido, construido sobre barcos, que en cambio ahora descarta porque la situación es tan seria que estas embarcaciones podrían requerir demasiado tiempo.

Los lugares más apropiados para su construcción serían las islas Feroe u algún otro archipiélago en el estrecho de Bering. En verano, estas torres de diez metros y alimentadas con energía renovable, pulverizarían agua salada hacia las corrientes de aire, que desplazarían el residuo de sal hacia el interior de las nubes en unas pocas horas.

El proceso se basa en la idea de refrescar el ambiente mediante el blanqueo de las nubes, es decir, emitir gotitas de agua salada que hagan que sean más blancas y que reflejen mejor los rayos del Sol, un efecto parecido al que causa la erupción de un volcán.

Los críticos con la propuesta de Salter argumentan que un cálculo erróneo del tamaño de las gotas de agua emitidas provocaría el efecto contrario al que se quiere conseguir, es decir, subiría más aún la temperatura.