Según Jesús Galindo Trejo, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, las observaciones de los astrónomos mayas pueden predecir el tránsito de Venus sobre el Sol, algo que ocurrirá el 5 de junio, y no un supuesto fin del mundo.
El especialista indicó que las llamadas profecías del fin del mundo no pueden ser atribuidas a esta civilización. Sus registros en estelas, códices o textos no refieren un desenlace abrupto en algún futuro.
En códices, estelas y pintura mural, registraron sus observaciones de Venus; ello incluía su periodo sinódico de 584 días y las fases de su aparición y desaparición. Posiblemente habrían llegado a registrar su tránsito por el Sol, lo que da cuenta del interés de la cultura prehispánica por ese planeta.
El Códice de Dresde demuestra que lo observaban con especial empeño. En la llamada Plataforma de Venus, en Chichén Itzá, se encontró una estela con el glifo venusino, como un gran ojo resplandeciente, junto a una banda que representaba al cinco. A un lado aparece un atado de cañas con el glifo del año solar acompañado de ocho cuentas.






