Herbert Chávez quiso asemejarse a Súperman, al punto que pasó al menos 16 veces por el quirófano para retocarse la forma y color de su rostro, como así también las caderas para verse lo más parecido posible al superhéroe.
Algunas de las operaciones han sido una rinoplastia y silicona en los labios para hacerlos más gruesos y carnosos, ampliarse la barbilla, pómulos y blanquear su piel. Quiere intervenirse para ser más alto y otra para tener más músculos en el abdomen.
Un psicólogo le ha diagnosticado un trastorno dismórfico corporal, que viene ser una obsesión por hacer cambios estéticos en el cuerpo.






